Hace un tiempo publiqué una entrada en la que expuse la Teoría Informacional de Ortiz y que trajo debate y polémica. En aquella ocasión, recibí un interesantísimo comentario de un señor llamado Alan Vega Jácome, el cual quería yo publicar sin más, a modo de esclarecer y defender lo que en verdad intenté plantear. Sin embargo, he decidido que aparte de estas lúcidas líneas que les comento, vendría bien que comparta con ustedes algunas fotos y una canción.
He aquí lo ofrecido:
"He leído atentamente y veo que el tema despierta muchas pasiones. Soy psicólogo y estudioso de la teoría informacional del Dr. Pedro Ortiz Cabanillas. Me gustaría plantear algunas cuestiones: creo que la intención del Dr. Ortiz al plantear la teoría informacional (y me parece haberlo escuchado en alguna de sus conferencias) no era la de colocar al hombre en un nivel superior a los animales u otros seres vivos, sino explicar que nosotros tenemos otra forma de organización (consciente) y que por ello mismo, tenemos la capacidad para RESPONSABILIZARNOS por nuestros actos.
Animalizar al hombre implicaría aceptar que tenemos una actividad inconsciente (como un perro o un chimpancé) y que nuestro comportamiento estaría determinado por los instintos, por la actividad de nuestro "sistema límbico" o por las necesidades internas (sed, hambre, miedo, etc). La teoría informacional explica que nosotros tenemos un NEOCORTEX PARALIMBICO, que es el sistema de memoria donde se almacena la información social afectiva (los sentimientos). Es cierto que los animales carecen de esta clase de información (sólo nosotros podemos procesar la información social) pero también es cierto que los animales experimentan sensaciones afectivas, es decir, las condiciones externas les "afectan" y por eso pueden experimentar dolor, miedo, rabia que procesan a un nivel psíquico inconsciente.
En este contexto, ¿cómo explicar cuando un perro aparentemente "extraña" a su amo, o cuando se le ve "triste" y "decaído" -algunos dicen deprimido-, o cuando está "feliz" al ver a su dueño que regresa?; así mismo, ¿qué explicación tiene el aparente "amor" que siente una chimpancé hembra hacia sus crías, o la perrita que ha parido cachorros y los protege, los lame para limpiarlos...? Considero que en este nivel caben otras explicaciones más adecuadas que la de atribuir comportamientos sociales a los animales. Todas estas formas de actividad animal se pueden explicar por otras vías como el condicionamiento pavloviano o el operante. Además, la explicación científica natural tiene muchas respuestas a esas preguntas y seguramente nuestros amigos de los animales las conocen. Por ejemplo, es un hecho comprobado que, luego del nacimiento de las crías, aumenta una hormona llamada oxitocina que, a nivel bioquímico sería responsable de organizar epigenéticamente la actividad afectiva del animal para asegurar el cuidado y la continuidad de la especie. Y aunque nosotros también tenemos una actividad afectivo-emotiva inconsciente (por eso a veces reaccionamos con miedo paralizante ante alguna situación inesperada), ésta ya ha sido reestructurada por la información social.
Con esto –y hago énfasis– no se pretende ubicar al hombre por encima del animal; es decir, el hecho de tener sentimientos no nos hace mejores que ellos, ya que podemos albergar tanto sentimientos de felicidad y amor, como sentimientos de odio, venganza, desprecio, envidia, etc. ¿Han visto algún animal resentido con otro y planeando una venganza?
El motivo de diferenciar al hombre del animal tiene su razón de ser; en vez de colocarlo en una posición de aparente superioridad, lo ubica en un dilema ético: asumir la responsabilidad por el cuidado de la naturaleza, por no depredar a los animales ni las plantas y hacer lo posible para que sus enormes capacidades, bien direccionadas, lo lleven a preservar el ecosistema."
Che, delfín, si viene lo antitaurino, vo mordelo viteh
No vuele viteh!
dale volá!
Motta
ahí tan la vaca viteh. Comé, comé
Mara
Otto
7
comentarios:
Ricardo
dijo...
Carlitox, veo que, como siempre, se olvidan de decir que Dios creo la naturaleza, las plantas, los animales y todas las criaturas sobre la tierra y las puso al servicio del hombre. Por eso debemos preservar la creación divina y proteger el medio ambiente.
Me parece muy interesante el aspecto expuesto. Yo no estoy plenamente de acuerdo con lo dicho por el comentarista que posteas, puesto que, según mi opinión, la excusa de negar a los animales no humanos la posibilidad de "manejo social" es simplemente eso, una excusa que alivie nuestro comportamiento muchas veces irracional para con los propios animales. Es decir (y no quiero polemizar, jeje), el argumento del post viene como anillo al dedo para poder seguir justificando el maltrato animal para "gozo humano" (la "torturomaquia", por ejemplo).
En definitiva, en cuanto admitiéramos a los animales no humanos la posibilidad de reaccionar igual que un humano, tendríamos forzosamente que acabar (por ejemplo) con las corridas de toros.
Debo hacer constar que mi posición (y opinión) sobre este tema no es beligerante, es simplemente mi opinión, sin menoscabo de otras distintas. Por eso me ha gustado mucho el tema y su posibilidad de debate.
Ahora, dos cosas: UNA: Dios no ha puesto a nuestro servicio nada de nada. Somos nosotros los humanos quienes nos hemos erigido en los "dueños" del universo (debido a nuestra capacidad de consciencia y, a la vez, nuestro propio ego). Y el día que al universo se le ocurra mandarnos un agujero negro no respetará esa capacidad, jeje. DOS: En los próximos días publicaré un post sobre este tema precisamente, gracias a una aportación que me ha enviado nuestro común amigo peruano Oswaldo X. Espero que te guste y puedas comentar.
Enhorabuena por ofrecernos un foro de debate donde podemos confrontar opiniones, nunca amistades, jeje, porque éstas se sitúan muy por encima de cualquier polémica. Al menos, así lo entiendo yo.
Es cierto que muchas teorías científicas (y no tan científicas) han servido para justificar el maltrato animal. Sin embargo, La Teoría Informacional no fue concebida para tal fin. El Dr. Ortiz antes bien plantea que es el humano el responsable de la preservación o destrucción del ecosistema. Dilema ético que algunos (que pretenden domesticar al ser humano hasta límites inusitados, contradiciendo su supuesto antiantropocentrismo) no están dispuestos a aceptar.
Niega además el “manejo social” de los animales, esgrimiendo que solamente los humanos nacen dentro de una sociedad que ya existe por sí misma, y por lo tanto encuentran un nivel de organización supraindividual que no existe en las especies más avanzadas. Además, son los únicos que tienen que satisfacer necesidades creadas por la propia sociedad humana, y lo hacen gracias a la información social codificada en las redes neurales del neocórtex que determina la reestructuración sociocinética no solo del sistema nervioso sino de todo el individuo.
Si lo pensamos, nunca hemos visto a un mono trabajar a cambio de dinero, a un perro rezar, a una gata pretender llegar virgen al matrimonio, a un tigre arrojar la basura al tacho, etc., etc.
Decía Ortiz:
Al no diferenciar entre psiquismo humano y psiquismo animal, tampoco se establece diferencia alguna entre las estructuras límbicas que son tratadas como una unidad o como un solo sistema funcional. Lo cual ciertamente tiene su lógica, pues al no diferenciarse las emociones humanas de las emociones animales, tampoco se diferencia entre formaciones cerebrales que son el soporte funcional de las primeras y segundas.
Por otro lado, es muy complicado determinar cuándo es correcto que se infrinja dolor al animal y cuándo no. Es decir, para un vegetariano, asistir a una corrida de toros y comer cerdo (tomando en cuenta no sólo cómo muere el cerdo, sino cómo vive) resultan igualmente repugnantes (sin ser ninguna de las dos necesarias para la supervivencia).
Ahora bien, argumentos contra la tauromaquia existen diversos y algunos muy válidos. Pero una cosa es la tauromaquia y otra muy distinta la Teoría Informacional.
Comparto contigo, sí, la intención de diálogo democrático y respetuoso, que en nuestro caso se da entre dos amigos que discuten, como bien afirmas, sin pretensiones beligerantes y sin menoscabar opiniones disímiles. Gracias por pasarte por acá y por dejar tu apreciación del tema. Siempre es interesante conversar contigo.
¡Hola Carlitox! Hoy mi comentario es simplemente enviarte este texto, que he podido leer en un blog:
Esta es la historia de Leo, un perro de raza Jack Russell, que ha salvado a unos gatitos de morir quemados en un incendio en Melbourne (Australia).
Todos los ocupantes de la vivienda escaparon cuando empezó el fuego, pero Leo, decidió quedarse para proteger a los gatitos.
Según Ken Brown, de la brigada metropolitana de bomberos, Leo no quería dejar solos a los gatitos y esto casi le cuesta la vida.
Los bomberos pudieron controlar el incendio y rescatar a Leo y a todos los gatitos. A Leo se le tuvo que aplicar una máscara de oxígeno para que respirara mejor ya que en el incendio el humo le afectó mucho.
La historia es de hace varios años pero me parece preciosa y por eso la hemos compartido con todos vosotros. Añadir que me ha gustado muchísimo el comentario de tu amigo Siesp y que se te ve muy orgulloso con tu perro y amigo Otto. Saludos.
7 comentarios:
Carlitox, veo que, como siempre, se olvidan de decir que Dios creo la naturaleza, las plantas, los animales y todas las criaturas sobre la tierra y las puso al servicio del hombre. Por eso debemos preservar la creación divina y proteger el medio ambiente.
En la segunda foto hay una sombra que parece un caballito de mar
Ricardo:
Creo que Dios te creó a su imagen y semejanza ^^.
Caro:
No me había dado cuenta del detalle. Gracias por comentar.
Me parece muy interesante el aspecto expuesto. Yo no estoy plenamente de acuerdo con lo dicho por el comentarista que posteas, puesto que, según mi opinión, la excusa de negar a los animales no humanos la posibilidad de "manejo social" es simplemente eso, una excusa que alivie nuestro comportamiento muchas veces irracional para con los propios animales. Es decir (y no quiero polemizar, jeje), el argumento del post viene como anillo al dedo para poder seguir justificando el maltrato animal para "gozo humano" (la "torturomaquia", por ejemplo).
En definitiva, en cuanto admitiéramos a los animales no humanos la posibilidad de reaccionar igual que un humano, tendríamos forzosamente que acabar (por ejemplo) con las corridas de toros.
Debo hacer constar que mi posición (y opinión) sobre este tema no es beligerante, es simplemente mi opinión, sin menoscabo de otras distintas. Por eso me ha gustado mucho el tema y su posibilidad de debate.
Ahora, dos cosas:
UNA: Dios no ha puesto a nuestro servicio nada de nada. Somos nosotros los humanos quienes nos hemos erigido en los "dueños" del universo (debido a nuestra capacidad de consciencia y, a la vez, nuestro propio ego). Y el día que al universo se le ocurra mandarnos un agujero negro no respetará esa capacidad, jeje.
DOS: En los próximos días publicaré un post sobre este tema precisamente, gracias a una aportación que me ha enviado nuestro común amigo peruano Oswaldo X. Espero que te guste y puedas comentar.
Enhorabuena por ofrecernos un foro de debate donde podemos confrontar opiniones, nunca amistades, jeje, porque éstas se sitúan muy por encima de cualquier polémica. Al menos, así lo entiendo yo.
Un abrazo.
Es cierto que muchas teorías científicas (y no tan científicas) han servido para justificar el maltrato animal. Sin embargo, La Teoría Informacional no fue concebida para tal fin. El Dr. Ortiz antes bien plantea que es el humano el responsable de la preservación o destrucción del ecosistema. Dilema ético que algunos (que pretenden domesticar al ser humano hasta límites inusitados, contradiciendo su supuesto antiantropocentrismo) no están dispuestos a aceptar.
Niega además el “manejo social” de los animales, esgrimiendo que solamente los humanos nacen dentro de una sociedad que ya existe por sí misma, y por lo tanto encuentran un nivel de organización supraindividual que no existe en las especies más avanzadas. Además, son los únicos que tienen que satisfacer necesidades creadas por la propia sociedad humana, y lo hacen gracias a la información social codificada en las redes neurales del neocórtex que determina la reestructuración sociocinética no solo del sistema nervioso sino de todo el individuo.
Si lo pensamos, nunca hemos visto a un mono trabajar a cambio de dinero, a un perro rezar, a una gata pretender llegar virgen al matrimonio, a un tigre arrojar la basura al tacho, etc., etc.
Decía Ortiz:
Al no diferenciar entre psiquismo humano y psiquismo animal, tampoco se establece diferencia alguna entre las estructuras límbicas que son tratadas como una unidad o como un solo sistema funcional. Lo cual ciertamente tiene su lógica, pues al no diferenciarse las emociones humanas de las emociones animales, tampoco se diferencia entre formaciones cerebrales que son el soporte funcional de las primeras y segundas.
Por otro lado, es muy complicado determinar cuándo es correcto que se infrinja dolor al animal y cuándo no. Es decir, para un vegetariano, asistir a una corrida de toros y comer cerdo (tomando en cuenta no sólo cómo muere el cerdo, sino cómo vive) resultan igualmente repugnantes (sin ser ninguna de las dos necesarias para la supervivencia).
Ahora bien, argumentos contra la tauromaquia existen diversos y algunos muy válidos. Pero una cosa es la tauromaquia y otra muy distinta la Teoría Informacional.
Comparto contigo, sí, la intención de diálogo democrático y respetuoso, que en nuestro caso se da entre dos amigos que discuten, como bien afirmas, sin pretensiones beligerantes y sin menoscabar opiniones disímiles. Gracias por pasarte por acá y por dejar tu apreciación del tema. Siempre es interesante conversar contigo.
Un abrazo.
PD: Estaré atento a la aportación de Oswaldo X.
¡Hola Carlitox!
Hoy mi comentario es simplemente enviarte este texto, que he podido leer en un blog:
Esta es la historia de Leo, un perro de raza Jack Russell, que ha salvado a unos gatitos de morir quemados en un incendio en Melbourne (Australia).
Todos los ocupantes de la vivienda escaparon cuando empezó el fuego, pero Leo, decidió quedarse para proteger a los gatitos.
Según Ken Brown, de la brigada metropolitana de bomberos, Leo no quería dejar solos a los gatitos y esto casi le cuesta la vida.
Los bomberos pudieron controlar el incendio y rescatar a Leo y a todos los gatitos. A Leo se le tuvo que aplicar una máscara de oxígeno para que respirara mejor ya que en el incendio el humo le afectó mucho.
La historia es de hace varios años pero me parece preciosa y por eso la hemos compartido con todos vosotros.
Añadir que me ha gustado muchísimo el comentario de tu amigo Siesp y que se te ve muy orgulloso con tu perro y amigo Otto.
Saludos.
Clariana,
historias parecidas y conmovedoras hay muchas.
Ahora se me ocurre, por ejemplo, la de Hachiko, o la de "Soseki, Inmortal y tigre".
También me han gustado estas noticias:
http://elcomercio.pe/planeta/1001346/noticia-chimpances-pueden-tan-generosos-como-humanos-segun-estudio
http://elcomercio.pe/lima/978627/noticia-perro-guardian-murio-apunalado-evitar-robo-barranco
Desde luego, el tema ofrece muchas posibilidades.
Un abrazo.
Publicar un comentario en la entrada