sábado 22 de octubre de 2011

Telebasura: embruteciendo a la gente

El viernes, mientras leía una bibliografía de León Trotsky en la Universidad, se me acercaron dos muchachas con una filmadora. Asumí que eran alumnas de Comunicación (Facultad a la que ingresé, pero de la que me retiré mientras cursaba los Estudios Generales). Me consultaron si podían filmarme opinando sobre el programa de “La paisana Jacinta” y les respondí cortésmente que sí.

Me pillaron desprevenido. No había reflexionado demasiado sobre el tema, así que intenté ser bastante genérico, si acaso no ambiguo. Expresé que, según mi forma de pensar, en la televisión peruana se transmiten a diario emisiones mucho más embrutecedoras, estúpidas y perjudiciales que la serie humorística (sic.) en cuestión. Agregué, además, que no estaba seguro respecto a si eran justas o no, las acusaciones sobre su contenido racista, burlón, discriminatorio y ofensivo. Por último, puntualicé que son los televidentes quienes deciden con su control remoto, qué ver y qué no y así, nadie les obliga a elegir lo que no coincide con su sensibilidad.

Ahora, lejos de una situación apremiante es momento de desenmarañar mi opinión. Pues bien, he oído a Marco Aurelio Denegri afirmar que la telebasura es adictiva y que embrutecer a la gente debería estar penado. Desde luego, sospecho que aboga por una noble causa, pero tengo que incidir en la viejísima y trillada frase de “el infierno está lleno de buenas intenciones”. Es decir, por mí sacaría toda esa inmundicia que lo único que hace es –como sugiere Minos el juez- idiotizar a la gente (aunque para querer sintonizar eso ya hace falta ser muy idiota); tipo MagalyTv, Amor amor amor, Bailando por un sueño, etc., etc. Sin embargo, para llevar a cabo tal acción, no sólo se estaría atentando de algún modo contra la Libertad (la libertad de no querer aportar nada a la sociedad, la libertad de consumir basura, la libertad de ser un indigente mental, etc.), sino que resultaría menesteroso encontrar al brillante o a los brillantes que determinen qué es correcto que reverbere en las pupilas de los televidentes y qué no. Y si por casualidad, el cargo del brillante termina siendo asumido, se me ocurre ahora, por Philip Butters, estamos jodidos.

La Historia nos permite pues, revisar ocasiones en las que la televisión ha pasado por un filtro de censura y la dinámica siempre fue la misma: los que ostentan la obligación de elegir, optan por permitir que salga al aire lo que les conviene e impedir que salga lo que juzgan amenazante de cara a sus intereses. No quisiera yo que el día de mañana a Humala se le ocurra echar de la televisión deportiva de la patria a Ramón Quiroga, por suponer con Velasco, que nos perjudica que los arqueros argentinos nacionalizados peruanos, sean protagonistas del fútbol nacional.Y no hace falta encontrar un ejemplo más esclarecedor, si observamos lo que hoy ocurre en nuestro vecino país del Ecuador.

La conclusión de este debate interno, termina entonces siendo la misma que solté ante las luces tintineantes: son los televidentes quienes deciden con su control remoto, qué ver y qué no y así, nadie les obliga a elegir lo que no coincide con su sensibilidad. Es lo más sano.

Para equilibrar mi postura, los dejo con el gran Minos.

4 comentarios:

Foncho dijo...

Creo que te equivocas Calitoh. Segun la constitucion la television tiene un deber educativo y social. Muchos de los programas asandose en la parrilla son inconstitucionales. La revision de dichos programas debe estar acargo del ministerio de educacion, supervisados por el consejo de la prensa peruana y con la debida libertad de empresa para los dueños.

Otra cosa que no se toma en cuenta es el Codigo de Etica para Radio y Television. Con este codigo habria que, por ejemplo, levantarse a tanto rosquete que hay al mediodia (no creo que les desagrade la idea).

Carlos dijo...

Si existe un código de ético de televisión que prohibe la aparición de homosexuales al mediodía, por razones obvias, de Ética ese código solo tiene el nombre.

La homosexualidad es una realidad. De cada 10 personas que conocemos, a 1 se le chorrea el helado. En ese sentido, con sacarlos de la tele solo conseguirían que mucha gente siga viviendo en una burbuja.

Foncho dijo...

No estan prohibidos los homosexuales, sino las locas. Creo que entiendes la etica de forma muy particular, pero te aseguro que aca faltan muchos anhos para que los cabros tengan alma.

Si al 10% de tus amigos les chifla el ortensio, preocupate y cambia los lugares a los que vas, que puede ser contagioso.

Carlos dijo...

Al menos que te hayas dedicado a buscar mensajes subliminales, no tengo idea de en qué lugar has leído mi "forma particular de entender la ética". Si alguna vez leíste un libro tradicional de Ética, entenderás (supongo) que es poco ético que todos puedan ser sacedordotes menos las mujeres, que todos puedan recibir un alimento menos el inútil e improductivo o que todos puedan salir en la tv menos los homosexuales. Y en ese sentido iba mi respuesta, ya que hacías alusión a los rosquetes que hay al mediodía.

En ningun momento dije que al 10% de mis amigos les chifla el ortensio, así que te pediría que no vuelvas a tergiversar mis palabras, si quieres que siga publicando tus aleccionadores aportes. Si ignorabas que la prevalencia homosexual que arrojan la mayoría de los estudios es del 10%, no es mi culpa.